El fin de la hormiga atómica

jueves, junio 15, 2006

MOVIMIENTO EN EL HORMIGUERO DEL SABER

Luego de una semana muy movida en el hormiguero, finalmente parece haber un principio de acuerdo entre la autoridad mayor del hormiguero nacional con las hormigas que imparten educación.
Parece ser que desde la gran sede hormiguera, han dicho que van a mandar una ración mayor de azúcar, para que no se les tenga que quitar su alimento a las hormigas educadoras, que desde hace tiempo viene soportando que sus “autoridades” le racionen el azúcar. Por lo que se comunico en el canal Crónihormiguitaz TV., hubo un encuentro en el gran hormiguero morado entre la hormiga reina y el supervisor del hormiguero del sur.
Esto después de la gran polémica que trajo el Consejo superior de escarabajos, osos hormigueros y otras alimañas y en donde acordaran sacarle 150 miligramos de azúcar a cada hormiguita educadora para dárselo a las hormigas mas jóvenes, quienes necesitan su ración mensual para poder mantenerse dentro de el Alto Hormiguero de Estudios Superiores y así poder acceder a un nivel mas alto dentro de la comunidad hormiguera.
Aunque los escarabajos, osos hormigueros y otras yerbas se empeñen en lo contrario…

martes, junio 13, 2006


UNDERGROUND
o el fenómeno de vivir bajo la tierra




Parte II

La hipótesis del complot se derrumbó la mañana del aluvión de barro que nos despertó sobresaltados. Una lluvia de barro acabó con nuestra entrada principal y nos encerró durante 360 minutos eternos. Y demoramos algo más de 420 minutos en construir una nueva.
Las paredes mojadas se derrumbaban mientras trabajamos y el viento aún no se anunciaba.
La puerta trasera quedó abierta sin la obrera de guardia. Al regresar, encontramos un mensaje en el piso pegagoso y húmedo. La firma de barro negro en una hoja de acacia nos bastó para saber que se trataba de las HN o más comúnmente llamadas Hormigas Negras.

El mensaje decía....
"Hoy a las 4. Sobre tierra firme. Arbol 24p, hoja 329."

El viento ya se oía en la pared de pinos de la casa de madera azul y el sol descendía lentamente. Mientras la luna esperaba su turno para brillar, las paredes se humedecían aún más y mi latir se aceleraba como el aleteo de un picaflor en primavera.