El fin de la hormiga atómica

miércoles, agosto 30, 2006

UNDERGROUND (última parte)

Lamentaciones

Quedé solo y cubierto de polvo y sudor. Se derrumbaron las teorías y envoltorios académicos que maquillaban las paredes de mi subterráneo.
El sol desapareció por once largos días y mi cara adquirió un funesto color grisáceo. Creo que entre el delirio y la sordera hasta llegué a quedar ciego y mudo.
La Biblioteca desapareció con cada uno de sus ejemplares únicos y perfectos. La belleza de las palabras yacía bajo los escombros y el agua densa y negra que corría como ríos por dentro del túnel.
Creo haber sentido una puntada mortal en mi corazón al ver las hojas despedazadas de "La guerra y la paz" de Tolstoi nadando por entre mis piernas sudorosas. Y aún más, creo que a partir de ese momento mis ojos se negaron a ver más destrucción y se cegaron secos y febriles.
Caminé tocando las paredes pegajosas y húmedas hasta sentir el olor a la gramila quemada y palpar las asperezas frías y duras del tronco del olmo añejo de la entrada de mi humillante y destruído túnel. Y mi alma se alejó de la paz...

2 Comments:

Blogger Erradicador said...

FAAA! como digo que me exité sin quedar un pajero? Bue... ya lo dije y no me importa.
La grieta gigante de la Biblioteca es afrodisíaca y lujuriosa y misteriosa; como ese envoltorio que te rodea.

7:36 PM  
Anonymous Anónimo said...

uhmmmmmmmmm
me gustaria que erradicador me convidara de lo que consume!

2:10 AM  

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